Hay algo que necesito dejar claro desde el inicio: yo no soy fan de Apple.
De hecho, todo lo contrario. Siempre he estado mucho más del lado de Android —sí, soy de esos que disfrutan el ecosistema de Samsung— y durante años fui defensor de Windows… incluso en sus etapas más complicadas (sí, te estoy viendo, Windows 8).
Pero justo por eso, lo que hizo Apple con la MacBook Neo me parece tan interesante.
Porque no viene desde el fanatismo. Viene desde alguien que históricamente ha estado del otro lado… y aún así no puede ignorarlo.
La contradicción incómoda: no hay como una MacBook
Durante años defendí Windows en desktop. Y no sin razón: variedad, precios, configuraciones para todos.
Pero también hay una realidad incómoda que cada vez es más difícil de ignorar: en portátiles, Apple simplemente juega en otra liga en muchos aspectos.
Diseño, batería, optimización, consistencia… la experiencia completa.
Y lo digo habiendo tomado una decisión importante el año pasado: dejé mi laptop Windows y me pasé a una MacBook Pro.
(Spoiler: esa historia merece su propia nota —y sí, pronto la cuento en Gexus.)
Por eso la MacBook Neo se siente tan irreal

Cuando Apple anunció la MacBook Neo, lo primero que pensé fue: esto no puede ser real.
Porque rompe con algo que parecía inamovible: la idea de que entrar al ecosistema Mac era caro por definición.
De pronto, estamos hablando de una Mac nueva, actual, con experiencia completa… en un rango que antes solo te alcanzaba para una usada (y ya con varios años encima).
Y eso cambia todo.
No es una “Mac barata”, es una Mac accesible
Lo más valioso aquí no es el precio en sí, sino lo que no sacrificaron para llegar a él.
Porque la MacBook Neo no se siente como un recorte agresivo. No parece una versión “lite” que pierde su esencia.
Sigue teniendo ese ADN Apple: materiales premium, pantalla Retina, diseño limpio, experiencia cuidada.
Y eso importa muchísimo.
Porque por primera vez, mucha gente no solo podrá tener una Mac… sino tener la experiencia completa de estrenar una.
El unboxing. El primer encendido. Esa sensación de producto nuevo que, hasta hace poco, simplemente no estaba en este rango.
El tema del chip: menos hate, más contexto
Sí, trae un chip que viene del mundo del iPhone.

Y sí, eso ha generado ruido.
Pero también es ignorar algo bastante evidente: los chips de Apple llevan años siendo absurdamente potentes. Los iPhone no son precisamente dispositivos “limitados”.
Un A18 en una laptop no es una ocurrencia rara, es una evolución lógica.
Para el usuario promedio —trabajo, estudio, consumo, multitarea ligera— esto no solo es suficiente, es más que competente.
Y siendo realistas, esta máquina tiene sin problema unos buenos 3–4 años de vida útil sólida.
El golpe silencioso a Windows
Aquí es donde esto se pone interesante de verdad.
Porque Apple no solo lanzó una nueva laptop. Subió el estándar del rango de entrada.
Ahora, competir en ese precio ya no es solo ofrecer buenas specs. Es ofrecer buena experiencia, buenos materiales, buen diseño.
Y muchas laptops Windows en ese segmento… no están ahí.
No todas, claro. Pero sí muchas.
La diferencia ahora es que será mucho más evidente.
Un movimiento que no esperaba… pero que sí celebro
Tal vez lo más curioso de todo esto es quién lo está diciendo.
No es un fan de Apple. No es alguien que haya estado esperando esto.
Es alguien que viene de Android, que defendió Windows durante años, y que aún así reconoce que este movimiento es —sin exagerar— alucinante.
La MacBook Neo no es perfecta. No es para todos.
Pero sí es un parteaguas.
Y sí… si todo esto sonó sospechosamente convincente, tal vez tenga algo que ver con que este ex-defensor de Windows escribió esta nota desde una MacBook Pro. 😶💻








